Los niños perdidos son una seta espectacular en el cielo.
Los niños perdidos son compañeros de los pajaritos que se han infiltrado en estas tierras.
Tocando el cesped que el sol besa con sus manos intentan hablar contigo,
Los sueños florecen en lo alto de los bancos de un complejo de apartamentos.

 

–Yume no Shima Shinen Kouen, Susumu Hirasawa.

Dos cafés y un cigarrillo. No debiera ir a la escuela el día de hoy, puesto que no irá el profesor… pero iré de cualquier manera, tengo asuntos pendientes allá. Parece que ya tenemos más trabajo, sin embargo, ayer hablé en la noche con una asistente de dirección que luego marca para preguntarme cosas (¿cómo hago esto? ¿cómo hago aquello?)… dice que no habrá trabajo en semana santa. Quien sabe. La verdad yo ya aprendí a no confiar en nada que no sea el día de mañana, a las once del día.

Estaba leyendo el domingo algo de los horóscopos chinos, porque sabrán, que dentro de todo este complejo de pensamientos que se disfrazan de una persona común y corriente, como lo soy yo, existe ese lado supersticioso. Me encanta el zodiaco, me encanta el horóscopo chino, me encanta todo aquello que reta al ser humano y su capacidad de elección. Ayer enaltecía mi ego leyendo acerca del gallo y buscaba lo que había dicho mi rival intelectual al respecto–: Dos o tres veces me dijo que era el típico gallo, que me dedicaba a suponer y que armaba toda una historia a la cabeza… y que en eso se quedaba, que al final, no tomaba cartas en el asunto porque me bastaba con la historia mental (una chaqueta imaginaria, extra espesa).

¿Les suena familiar? A mi también, es como un tercio de lo que he escrito en casi tres años de weblog. Cu-cu-ru-cú.

En fin, seguí leyendo el horoscopo chino y descubrí que mon cherie duducita le planq, era caballo. So… click a caballo, me leí el caballo con las manos sudando el mouse y después, click a como se lleva con el gallo y mientras más leía, más me traumaba… estuve a punto de correr como gallina descabezada, mientras gritaba–:Nooooo, ¿y con esa mujer pienso compartir dos tercios de mi vida? Bue, pues si, mejor me voy por el lado convenenciero, ambos somos sagitario y con eso basta para hacer de nuestra relación mágica a los ojos de los griegos.

Pinches chinos putos… estamos en pedos, Bob.