Tres misterios del árbol del bien y el mal
Las hojas del bambú y el viento El otro día, mientras estaba corriendo, escuché el sonido del...
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Posted by arbolfest | Mar 4, 2020 | Columnas, La escuela de los opiliones
Las hojas del bambú y el viento El otro día, mientras estaba corriendo, escuché el sonido del...
Read MorePosted by arbolfest | Jul 19, 2018 | Columnas, La habitación de humo
Tierra santa: las almas de los cuerpos enterrados en este tipo de tierra atraviesan el río de la...
Read MorePosted by arbolfest | Sep 16, 2016 | Columnas, La escuela de los opiliones
Publicado originalmente en la Jornada Aguascalientes Por alguna extraña razón, en México, en vez...
Read MorePosted by arbolfest | Sep 5, 2016 | Columnas, La escuela de los opiliones
Publicado originalmente en LJA. Esta semana, mientras corría porque yo sólo escribo cuando escribo...
Read MorePosted by arbolfest | May 19, 2013 | Breves, Vida diaria
199X. Estoy en un salón de usos múltiples, junto un grupo de estudiantes de mi edad. Tenemos entre...
Read MorePosted by arbolfest | Sep 14, 2012 | Vida diaria
Las puertas altas, altísimas, para que entre el alto, el altísimo. Puertas gruesas de madera, pesadas, que resguardan viejos secretos y frescos jodidos por el tiempo. ¿No te pasa? ¿No has escuchado los ecos de las confesiones de antaño? ¿Murmullos que rebotan de pared en pared, de piedra en piedra? Se esconden por las grietas de la madera, oxidan el hierro, descarapelan las ropas de los santos. Puertas oscuras, invitan a las sombras, no permiten salir los discursos piadosos, compasivos y del tamaño perfecto para una procesión de crucifijos. Esta es la presentación común de la iglesia: «Pasa, pero no olvides lo pequeño que eres. Recoja esperanza tan grande como pueda todo el que se atreva a entrar aquí».
Read MorePosted by arbolfest | Sep 13, 2012 | De películas, Los gustos, Vida diaria
Me pregunto si servirá de algo voltear ángeles, así como uno voltea a San Antonio para conseguir los milagritos. Me acuerdo de “¿Qué te ha dado esa mujer?”, cuando el personaje de Rosita Arenas volteaba al santo para alguno de sus nefarios planes. En aquel tiempo era chistoso que el personaje se llevara gran porcentaje de la propina para ponerlo en el cochinito. La gracia actual de lo políticamente correcto nos lo presenta, sin chiste alguno, como algo mezquino, una actitud de un ladrón o de un salvaje. Me daba gracia. Hogaño, una porción de mí piensa en lo incorrecto, en lo terriblemente tacaño del asunto. Dejar propina es un acto definitivamente subversivo: Tanto para los que dejan las monedas como para los que, con rostro gravísimo y las convicciones bien puestas, dicen que no. Hay gente que se inventa una larga disertación de por qué no dar la propina para provocar la revolución de los meseros en el mundo y que ellos, pues, exijan un salario, condiciones más justas, una vida mejor. Recuerdo el diálogo del Señor Rosa, en “Reservoir Dogs”, acerca de las propinas y su peculiar filosofía de no dejarlas.
Read MorePosted by arbolfest | May 11, 2011 | Vida diaria
Este Cristo me observa desde una de las paredes de mi habitación y protege, como un amuleto, el...
Read MoreLa cantidad de Iglesias en Puebla es increíble. Ya todos conocemos esa leyenda urbana, y los rezos...
Read MorePosted by arbolfest | Sep 28, 2010 | Breves, Vida diaria
Uno de los días que me perdí caminando, encontré esta capilla sin techo y sin piso de losa. No fue...
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