“Lo que pudo haber sido”, “Me hubiera gustado haber ayudado”, “Hubieras pensado comprenderlo”. Esas construcciones de tres o cuatro verbos, pegaditos, para `tratar-d-comunicar´ -lo-deseado, me parecen curiosas. Llaman pronto mi atención, y me detienen a pensar: ¿Cómo puedo hacerlo más pequeño, para evitar que se escuche… bueno, feo? Transformación de “Lo que pudo haber sido” = “lo que pudo ser” = “lo que habría sido” = “lo que no fue”.

Loquenofue, a su vez, parece el nombre de un bicho extraño, de esos que se te quedan colgados en el cuello y te muerden. Puedes buscarlo con las manitas. Tallar la mayor extensión de piel posible, creyendo que lograrás atraparlo, aplastarlo y finalmente, happy end, matarlo.

Pero si hablamos del otro bicho: loquepudohabersido, un bicho paradisiáco que se encuentra en las faldas de Brasil. Los científicos suecos han descubierto, nace uno por cada persona que hay en el mundo, y esconde en su jugo insectoril, todas las variantes del futuro de una sóla persona. Sus venas son las ramificaciones de los eventos más sencillos: Cuando decimos no, en vez de sí. Cuando jugamos nintendo, en vez de xbox. Cuando mandamos ese e-mail que dudábamos mandar. Cuando contratamos a la morena, en vez de la blanca y cuando metemos el dedo donde no debemos, en vez de … no meterlo.

Yo todavía recuerdo cuando los científicos locos y suecos, capturaron a mi loquepudohabersido particular y me enseñaron, en un microscopio de harta potencia, imágenes de mi futuro alterno.

Si en este momento, decidiera estudiar física nuclear por mis propios medios, y tomará dos latas de coca cola seguida mientras leo la evolución de las especies, podría infectar a ciertos seres humanos con propiedades genéticas particulares, para hacerlos mis esclavos y adueñarme del mundo… un mundo hueco por la radiación, y que terminaría de secarse, conmigo sentado en un trono solitario y una sonrisa extraña. Recuerdo que parpadeé ensoñadoramente ese día, le di la mano a todos los científicos suecos locos que me encontré y regresé a casa.

Teniendo tantas oportunidades para descubrir, por ejemplo, que habría pasado con ciertos amores de antaño… que habría pasado de haber dicho las palabras correctas en infinidad de citas para ganarme su anito -SÍ, SU ANITO- de buenas a primeras, o bien, ¿de qué forma puedo conseguir amantes, dinero, fama…? Digo, métodos normales y corrientes, para ser una potencia humana en esta vida. Uno más, pero con ese poquito extra. ¿Por qué escogí ser el único dueño y único destructor del mundo? Bueno, al final dependemos de un destino… de un sólo, único, inexorable, destino ¿será?

Es mi segunda lata de coca cola, y Darwin sigue hablando, de los monos cola roja.